lunes, 19 de mayo de 2008

fotoreportaje

De Las islas Marías a los Mazahuacholoskatopunks

por Aranzazu Vernis y Jesús Raymundo Delgado Romero


Cholos, Maras, Mazahuas, skatos y punks son parte de algunas tribus urbanas que habitan ciertos territorios de esta megalópolis; sus costumbres y ritos han sido captados por la lente de Federico Gama, fotógrafo documental con más de quince años de experiencia, quien habló de su trabajo periodístico en el Club Fotográfico de México.

Gama presentó parte de su portafolio, donde destacan los tatuajes, que ha servido como símbolo de identificación para algunos jóvenes de la ciudad de México, que a través de distintos movimientos culturales, van creando sus propias modas para distinguirse de los demás; muchos adoptan una indumentaria particular para ser aceptados en la sociedad.

En la conferencia De Las islas Marías a los Mazahuacholoskatopunks, el fotógrafo dijo que su trabajo era una especie de fotografía documental de autor. Se considero asimismo un autor creativo que interpreta la realidad y comparte y confronta su punto de vista con los demás. “Esto hace necesariamente al fotógrafo documentalista más parcial, pero más honesto”, comentó.

Sobre su experiencia en las Islas Marías (1993), dijo que quería retratar el encarcelamiento en dicho lugar, donde no hay rejas; así que por un mes y medio trabajó con estas personas que poco a poco fueron soltándose, a tal grado que logró que los reos se quitaran la camisa para captar sus tatuajes, e incluso captó el desnudo de dos reos, hecho memorable ya que estos individuos no se muestran así por un machismo arraigado dentro de la isla.

En Las islas Marías notó que el tatuaje era un elemento que distinguía a los reos, que los identifica y les dá identidad, así que decidió darle seguimiento fotografiando tatuajes, en los que noto un rasgo único:

Indicó que en ese lugar sólo había 200 mujeres, que ejercen un poder sexual sobre más de 1200 hombres, donde la misma esposa del comandante a cargo de la isla ofrecía “favores” a cambio de servicios de los reos, actividad que hacían las demás mujeres del lugar.

Comentó que a la isla solo se puede entrar por avión o barco, y se debe entrar y salir por el mismo medio, así que al término del primer mes tuvo que esperar más de una semana, esperando que llegara un avión, sintiendo la necesidad de la gente, llegándose a sentir como un reo más.

Sobre los Cholos de Nezayork, con los cuales trabajó durante cuatro años captando su vida, gustos, adicciones, tragedias, forma de vestir, y por supuesto los tatuajes, comentó que éstos, a diferencia de los demas movimientos culturales, se sienten orgullosos de ser mexicanos, y de ser hombres de trabajo, lo cual reflejan en sus grafitis y en su forma de vestir.

“Son la tribu urbana más pulcra, pues todo su ropa debe de estar perfectamente limpia y planchada, su corte de cabello debe ser muy pegado al cráneo“.

El egresado de la Universidad Nacional añadió que estos jóvenes mantienen una indumentaria identica a los cholos de Los Angeles, y aunque son chavos de escasos recursos, usan marcas de ropa en especifico, que llegan a costar hasta 2000 dolares, lo que refleja un movimiento cultural de chavos que quieren mantener su imagen intacta.

Los tatuajes forman la parte más importante de los Cholos, ya que estos determinan a qué “barrio” pertenecen; también está la manera de tirar barrio, movimientos corporales que defienden a la banda y que al hacer mal uso de éstos, pueden costarles la vida.

Comentó que para poder ser miembro de los cholos se hace un ritual denominado “los trece segundos”, donde el interesado en ingresar sufre hasta trece minutos de una brutal golpiza que le propinan los miembros de la banda; con dicho acto demuestran fidelidad, y si no aguantan la golpiza, signifca que podrían delatar fácilmente a la banda con la policía o con otras “clicas” (bandas).

Indicó que los cholos son muy devotos a la religión católica, cuidando y respetando a todas las mujeres dentro de la clica, llegando a matar al que atente contra cualquiera de ellas, además de ser muy fieles entre ellos, respetan a la novia de cualquier integrante de la banda. La fidelidad es tal, que cuando un chavo del grupo muere por cualquier situación, la banda paga los gastos del funeral.

Aunque son muy peligrosos y son miles, en México, no se les toma tanto en cuenta como a las Maras, a quienes persigue la ley. Intuyó que podría ser por que ellos siguen una moda y una cultura local.

Sobre los famosos Maras, puntualizó que éstos muestran signos propios de los cholos: Tatuajes y estampas de La Virgen de Guadalupe, los tres puntos que significan “Mi vida loca”, o el número trece, entre otros.

“La Virgen de Guadalupe es un signo muy preciado pues tiene diferentes connotaciones, dado que la madre es una mujer, y la Virgen de Guadalupe también, a las hermanas y miembros de la familia femeninos se les trata de manera respetuosa; de manera que no pude caber ningún tipo de ofensa para este grupo, de lo contrario será pagado, o mejor dicho cobrado con la muerte del infractor.

En el caso del número trece, la “M” es la décimo tercera letra del abecedario, con la que empiezan palabras significativas como mara y madre, y relacionan a su madre de nacimiento con la madre de Dios: La Virgen de Guadalupe.

Acerca del término Mazahuascholoskatopunks, dijo que él mismo lo inventó para referirse a este grupo de indígenas mazahuas que adoptan signos de diferentes tribus urbanas como estoperoles, bufandas a cuadros, peinados “modernos”, camisetas de grupos de rock, punk, hip-hop, metal, o caricaturas de moda (yugi-oh); pantalones muy holgados, camisetas con tres tallas más de la suya, perforaciones, gargantillas con púas y picos, collares que ellos mismos tejen, patillas largas y pegas al rostro con gel. En el caso de las mujeres, tacones altos, cierto tipo de sandalias, maquillaje, bandas en la cabeza, etcétera.

Mencionó que muchas de estas personas no tienen el conocimiento de lo que es un cholo, un skato, un punk o un rapero, pero dicen pertenecer a uno de estos grupos.

La mayoría de Mazahuas no saben leer ni escribir, puesto que no hay recursos para su educación y trabajan en la capital de la Ciudad de México por necesidad; Estimó que no se les puede considerar una tribu urbana con cierta localización geográfica, puesto que no tienen zonas como los cholos; tienen sus barrios bien definidos y klikas por colonias que contemplan alrededor de mil cholos por barrio.

Los Mazahuascholoskatopunks duermen en la construcciones donde trabajan de albañiles durante la semana, y solo salen los fines de semana a pasear, por lo que carecen de zona geográfica.

Ahora estos chavos circulan por la ciudad orgullosos de su forma de vestir, y aunque no tienen conocimiento de los otros movimientos culturales viven felices dentro de la sociedad.

A lo largo de estos quince años, Gama ha fotografiado a diferentes personas tatuadas con distintos símbolos universales o religiosos; o ciertos distintivos, como el rostro de un hijo, nombres de personas a las que se les tiene cierto afecto, barrios a los que pertenecen, etcétera, por lo que afirma que todo tatuaje un símbolo con una historia, un significado y un por qué